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jueves, 18 de agosto de 2016

Zurdos del mundo, uníos

El 13 de agosto es el Día Internacional del Zurdo

Ser zurdo significa mucho más que usar la mano izquierda para realizar las actividades de la vida cotidiana. Es algo que nadie puede cambiar. Los zurdos no tienen nada fácil en un mundo hecho y pensado para los diestros: las tijeras que no cortan bien, las cuerdas de las guitarras, los bancos de los liceos y escuelas -entre otras varias cosas- son solo ejemplos de situaciones a las que con frecuencia se enfrentan. Quienes tienen mayor habilidad en la mano derecha no se topan con la misma cantidad de obstáculos que, a diario, deben superar los zurdos.

Los estudios indican que entre el 12 % y el 15% de la población mundial infantil es zurda. También revelan que el fenómeno es más común en los varones (el 11%) que en las mujeres (el 9%), sin que esté determinado el porqué.

Podemos definir al zurdo como aquel sujeto que utiliza preferentemente la parte izquierda de su cuerpo en las actividades automáticas o precisas. El niño nace zurdo a consecuencia de una organización cerebral lateralizada que nada ni nadie puede cambiar. Debido a ello la zurdera no se puede -ni se debe- eliminar, hay que acomodarse a ella y no luchar contra la misma para ayudar así al niño a adaptarse a un mundo hecho por y para los diestros, tener en cuenta que el predominio funcional de un lado del cuerpo se determina no por la educación, sino por la supremacía de un hemisferio cerebral sobre otro.

Una de las problemáticas a la que puede enfrentarse una persona zurda es el retraso en la coordinación ojo-mano, ya que convivir con personas que en general utilizan la mano derecha para pasar un objeto puede ser difícil de dominar. Los zurdos requieren trabajar la integración mucho más que cualquier otra persona. También cuesta más entender el concepto izquierda-derecha y puede haber dificultades en el aprendizaje de la escritura.

Los zurdos no son personas torpes por naturaleza, sino que la torpeza se debe a que muchos de los elementos de la vida diaria (tijeras, abrelatas, pela papas, máquinas, herramientas, cuchillos, entre otros) están diseñados para usarse con la mano derecha. Por suerte hoy en día estos problemas están disminuyendo debido a que hay una mayor conciencia social sobre el desarrollo de materiales, objetos y demás elementos necesarios para la vida cotidiana especialmente diseñados para los zurdos.

Basándonos en la ciencia, tenemos que saber que el hemisferio cerebral izquierdo controla el lado derecho del cuerpo: controla el discurso, la lengua, la escritura, la lógica, las matemáticas, las ciencias; aquí es donde está el modo de pensamiento lineal. El hemisferio derecho controla la mano izquierda y controla la música, el arte, la creatividad, la opinión, las emociones, el genio; aquí se encuentra el modo de pensamiento holístico. 

Esta dominancia del cerebro hace que los zurdos sean pensadores probablemente más creativos y visuales que los diestros, cuyo lado artístico está más desarrollado que en los diestros.

Durante los dos o tres primeros años de vida la mayoría de los niños son ambidiestros, o sea que utilizan las dos manos para realizar las diferentes actividades de la vida cotidiana. Esto es algo normal. En general podemos decir que la lateralización aparece entre los 3 y los 6 años. Es importante que los padres y educadores sepan que en el caso de los niños que no acaban de definirse alrededor de los 5 años, es conveniente ayudarlos a escoger uno u otro lado. Si los padres y/o educadores ven que al niño le da igual utilizar una mano o la otra es aconsejable lateralizar hacia la derecha, ya que nuestra cultura está organizada según los parámetros de los diestros. Pero si el niño no presenta ningún problema es mejor dejar que él solo desarrolle sus habilidades dejando que utilice la mano que quiera.

La forma más simple de comprobar si un niño es diestro o zurdo es observar qué ojo, pie o mano usa para realizar acciones tales como escribir, comer, tapar o destapar una botella, mirar por la cerradura de una puerta, patear una pelota, tirar un objeto, lavarse los dientes, limpiar con un trapo una superficie, llevar a la mesa u otro lugar un vaso u otros objetos, saltar con un pie, entre otras. En estas situaciones (y en muchas más) la mano, el pie u el ojo elegido espontáneamente para realizar estas acciones va a ser la dominante.

Nadie debe forzar a un niño zurdo a realizar las tareas de la vida cotidiana con la mano derecha, pero sí hay que enseñarle a desenvolverse adecuadamente con la izquierda. Forzar la lateralidad de un niño conlleva muchos problemas, y algunos de ellos son trastornos en la escritura, dificultades en el equilibrio, dificultades en la lectura, torpeza manual e inseguridad en los movimientos.

Algunos consejos básicos para los padres de niños zurdos

• Guiarlo como un espejo: la mejor manera de ayudarlo a aprender a realizar actividades sencillas como atarse los cordones de los zapatos o utilizar un tenedor, es sentarse frente a él e ir guiándolo como si fuera la imagen ante un espejo; de este modo podrá imitarlo con más facilidad.

• Es importante ser tolerante con ellos al comienzo de la escolaridad porque es probable que les cueste un poco más la lectura y aprender los conceptos de derecha-izquierda, pero rápidamente con la enseñanza apropiada superará cualquier dificultad a la cual se enfrente.

• Comprar objetos especiales para zurdos en alguna de las tiendas específicas para ellos. Tijeras con los filos invertidos, cuadernos con la espiral a la derecha, sacapuntas con la cuchilla al revés, reglas invertidas, entre otras cosas.

• Intentar que la maestra sea consciente de la situación y le facilite las cosas dándole un pupitre para zurdos (si lo hay), sentándolo en el lado derecho de la clase en relación a la pizarra, enseñándole a tomar el lápiz en forma de gancho para que escriba mejor.

(El Observador)

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