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jueves, 18 de agosto de 2016

Las Sheela-na-Gigs

Las Sheela-na-Gigs son tallas figurativas de mujeres desnudas mostrando una vulva exagerada. Se encuentran en iglesias, castillos y otros edificiones especialmente en Irlanda y Gran Bretaña, y a veces junto a figuras masculinas. Un ejemplo muy conocido se halla en Kilpeck (Herefordshire, Inglaterra)

Irlanda cuenta con el mayor número de tallas Sheela na Gig conocidas: se dice que estas tallas guardan de la muerte y del mal, así como otras figuras grotescas como las gárgolas, que se hallan frecuentemente en iglesias de toda Europa (magia apotropaica) A menudo se ubican sobre puertas y ventanas, presumiblemente para proteger estas aberturas. 

Talla de una Sheela-na-Gigs de estilo románico de la Catedral de Nidaros (Trondheim, Noruega) 
La figura mostrada es un reemplazo moderno, ya que la original se conserva en el Museo del Palacio del Arzobispo.

Existe cierta controversia respecto al origen de estas figuras. Un punto de vista sostenido por Anthony Weir y James Jerman es que las Sheelas fueron talladas por primera vez en Francia y España en el siglo XI, y el motivo terminó llegando a Gran Bretaña e Irlanda en el siglo XII. La obra de Weir y Jerman fue una continuación de la investigación iniciada por Jørgen Andersen, quien escribió “The witch on the wall” (1977), el primer libro serio sobre las Sheela na Gigs. Eamonn Kelly, Conservador de Antigüedades Irlandesas del Museo Nacional de Irlanda en Dublín, llama la atención en su libro “Sheela-na-gigs: origins and functions” sobre la distribución de las Sheelas en Irlanda para apoyar la teoría de Weir y Jerman: casi todas las Sheelas conservadas in situ se hallan en regiones conquistadas por los anglonormandos en el siglo XII, mientras en las zonas que permanecieron «irlandesas nativas» aparecen sólo algunas pocas. Weir y Jerman también argumentan en el capítulo  “Images of lust” que su ubicación en las iglesias y su fealdad -respecto a los estándares medievales- sugieren que fueron usadas para representar la lujuria femenina como una horrible y pecaminosamente corruptora.

Otra teoría expuesta por Jack Roberts y Joanne McMahon es que las tallas son vestigios de un culto precristiano de fertilidad o a la Diosa Madre. Roberts y McMahon señalan a lo que afirman “diferencias en materiales y estilos de algunas Sheelas respecto a sus estructuras circundantes”, que algunas aparecen giradas” como para apoyar la idea de que fueron “incorporadas desde estructuras anteriores a edificios cristianos primitivos”. Hay diferencias notorias entre las típicas figuras exhibicionistas «continentales» y las Sheelas irlandesas, incluyendo la escasez de figuras masculinas en Irlanda y Gran Bretaña, que son más frecuentes en el continente donde también aparecen en posturas más «contorsionistas».

El término Sheela na Gig fue publicado por primera vez en la revista Proceedings of the Royal Irish Academy (1840–44), como un nombre local para una talla presente en un gablete del muro de una iglesia en Rochestown (Condado de Tipperary, Irlanda) El mismo nombre también fue registrado en 1840 por John O'Donovan, un oficial de la Ordinance Survey de Irlanda, en alusión a una figura de una iglesia de Kiltinane (Condado de Tipperary) Hay controversia sobre el origen y significado de este nombre, ya que no es directamente traducible al irlandés. A veces pueden encontrarse grafías alternativas de Sheela, entre ellas Sheila, Síle y Síla. El nombre Seán-na-Gig fue acuñado por Jack Roberts para el equivalente masculino e itífalo de la Sheela, bastante raro en Irlanda, pero muy común en el continente.

Jørgen Andersen escribe que el nombre es una expresión irlandesa, originalmente Sighle na gCíoch (‘la vieja bruja de los pechos’) o bien Síle-ina-Giob (‘Sheila sobre sus cuartos traseros’), donde Síle es la forma irlandesa del nombre anglonormando Cecilia. Otros investigadores han cuestionado estas interpretaciones: muy pocas Sheelas aparecen con pechos, y hay dudas sobre la relación lingüística entre ina-Giob y na Gig. También se ha dicho que la expresión sheela na gig es un término antiguo para designar a una bruja o a una mujer vieja.

Barbara Freitag dedica un capítulo completo a la etimología del nombre en su libro “Sheela-na-gigs: Unravelling an Enigma” y proporciona algunas referencias anteriores a 1840, incluyendo un barco llamado Sheela Na Gig en la Marina Real Británica, y un tipo de baile llamado Sheela na gig de los años 1700. Estas son las referencias registradas más antiguas del nombre, pero que no se aplican a las figuras que describimos. El nombre del barco es explicado en los registros de la Marina Real como un «duendecillo femenino irlandés». Freitag descubrió también que gig era un término -en la jerga del inglés norteño- para designar los genitales femeninos.

Weir y Jerman usan el nombre Sheela, pero sólo porque ha entrado en el uso popular; también llaman a las figuras de ambos sexos «exhibicionistas». Citan el segundo capítulo de Andersen en “The witch on the wall” como una buena discusión del nombre. Andersen afirma en ese capítulo que no existen evidencias de que Sheela-na-gig fuese el nombre popular para las figuras ya que procede de una época (es decir, mediados del siglo XIX) «donde la compresión popular de las características de una Sheela eran vagas y la gente era cuidadosa con su aparente grosería». Una referencia anterior a la dudosa naturaleza del nombre pertenece a H. C. Lawlor (1931), quien dijo que «el término Sheela-na-gig no tiene significado etimológico pues es un nombre absurdo». Por consiguiente Andersen, Weir, Jerman y Freitag descartan el nombre por “moderno” y “relativamente arbitrario”.

El nombre más antiguo registrado para una de estas figuras es simplemente «El Ídolo», con relación a la figura de Binstead en la Isla de Wight. Este nombre fue mencionado en 1781 por R. Worsley en “The History of the Isle of Wight”, y de nuevo en 1795 por J. Albin en “A New, Correct and Much-improved History of the Isle of Wight”.
El nombre de «El Ídolo» también fue aplicado a una figura -hoy perdida- de Lusk (Irlanda), y registrada como en uso en 1783.

Gran parte de la controversia en torno a las figuras se debe a determinar exactamente qué se supone que representan. Las teorías al respecto -ninguna de las cuales abarca todas las figuras, ni carece de problemas- pueden clasificarse en los siguientes grupos:

a.- Vestigios de una diosa pagana

Esta es la teoría más popular, si bien no está ampliamente aceptada por los académicos. La diosa en cuestión suele ser identificada como celta, o concretamente a una vieja bruja Cailleach de la mitología irlandesa y escocesa. Esta teoría fue originalmente propuesta por gente como Margaret Murray y Anne Ross, quien en su ensayo titulado “The Divine Hag of the Pagan Celts” escribió: «me gustaría sugerir que en su forma iconográfica primitiva retratan de hecho a la diosa territorial o de la guerra en su aspecto de vieja bruja...» Más recientemente la teoría de la diosa ha sido expuesta en el libro “The Sacred Whore: Sheela Goddess of the Celts” de Maureen Concannon, quien relaciona estas figuras con la antigua «Diosa Madre».

“The Encyclopedia of Religion” establece paralelos entre la Sheela-na-gig y el antiguo mito irlandés de la diosa –propietaria de la tierra- que concedía el reinado al más apto. Aparecería como “una vieja bruja lujuriosa de la que la mayoría de los hombres rechazaría sus avances, excepto uno, que aceptaría. Cuando se acostase con ella, se transformaría en una hermosa doncella que le otorgaría la corona y bendeciría su reinado”. 

En “The Witch on the Wall” Andersen dedica un capítulo titulado «Pagana o medieval» a esta teoría, y aunque sugiere posibles influencias paganas en las sheelas irlandesas, las ubica firmemente en un contexto medieval. De la anterior propuesta de Ross dice, sobre los posibles orígenes paganos: «lo que puede decirse contra ello es que resulta menos fácil de probar y menos fácil de ilustrar que el posible origen continental francés para el motivo discutido en anteriores capítulos...» 
Weir y Jerman exploran la posible influencia de las figuritas de Baubo sobre el motivo, pero admiten que el vínculo es tenue, escribiendo que «resulta muy interesante como especulación, pero la cantidad de evidencias no es grande». 
Freitag explora los posibles orígenes paganos celtas, pero de nuevo encuentra poco que sugiera un vínculo, «...en particular la noción de la vieja bruja divina siendo un retrato de Ur-Sheela, que debe ser firmemente rechazada como caprichosa conjetura.» A pesar del rechazo académico a un origen pagano, esta teoría sigue siendo ampliamente aceptada en otros ámbitos y es firmemente defendida por sus partidarios. En apoyo de esta teoría se puede citar el reciente descubrimiento de una Sheela na Gig en un santuario rupestre del s. I en el Consello de Coirós (Galicia) por el arqueólogo Antom Malde.

b.- Un amuleto de fertilidad

Esta teoría suele ligarse junto a la anterior explicación de la representación de una diosa pagana. Freitag propone la teoría de que las figuras se usaban en un contexto de fertilidad y las asocia con las «piedras de parto». Hay evidencias folclóricas de que al menos algunas de las Sheelas fueron usadas de esta forma, prestándose las figuras a las mujeres de parto. Otras figuras tienen asociadas a ellas tradiciones de bodas. Según Margaret Murray, la figura de la iglesia de St. Michael en Oxford ubicada en la puerta norte cuenta con la tradición de ser “mostrada a las novias en el día de sus bodas”. 

Sin embargo esta teoría no abarca todas las figuras: algunas son delgadas, mostrando sus costillas y pechos flacos (Fethard); otras son gordas y aparecen en un contexto sexual, con un compañero (como en Whittlesford) El reciente descubrimiento de una “pareja exhibicionista” en Devizes por Theresa Oakley y Alex Woodcock también resta peso a esta teoría. Los rostros de algunas figuras están estriados, indicando cicatrices o tatuajes. Por tanto, aunque esta parece ser la interpretación más obvia, una mirada más detenida a las figuras revela características que difícilmente encajan con una mera función de fertilidad.

c.- Un aviso contra la lujuria

Esta teoría fue propuesta por Anthony Weir y James Jerman in “Images of Lust”. Explica las figuras como “un aviso religioso contra los peligros del pecados de la carne”. Las figuras exhibicionistas de todos los tipos —hombres, mujeres y bestias— se hallan frecuentemente en compañía de representaciones de bestias devorando personas y otras imágenes  consideradas «infernales». Estas imágenes –argumentan- se usaron como “medios de instrucción religiosa para una población en gran parte analfabeta”. Como parte de esta interpretación exploran un origen continental de las figuras. Jørgen Andersen sugirió este origen por primera vez, y Weir y Jerman continuaron y ampliaron esta línea de investigación argumentando que “el motivo migró desde el continente a través de las rutas de peregrinación que llevaban a Santiago de Compostela” (salvo Freitag, que argumenta contra esta teoría) 
Los escultores peregrinos tomaron nota de lo que habían visto en la ruta, y terminaron tallando sus propias interpretaciones de los motivos que habían visto. Finalmente el motivo exhibicionista migró a Irlanda y Gran Bretaña. Esta teoría parece encajar bien con gran parte de las figuras religiosas, pero no con algunas de las seculares: las imágenes que aparecen en castillos no parecen haber servido a fines religiosos. La figura de Haddon Hall se ubica en unos establos (aunque puede haber sido trasladada ahí desde otro sitio) Así que aunque esta teoría parece tener alguna credibilidad, de nuevo no abarca todas las figuras.

d.- Protección contra el mal

Esta teoría es discutida por Andersen en “The Witch on the Wall” y por Weir y Jerman en “Images of Lust”. Parece improbable que las figuras de los castillos tuvieran un propósito religioso, por lo que esta teoría sugiere que tenían una función apotropaica y estaban diseñadas para alejar el mal. A esto contribuye el nombre «malvados ojos de piedra» (Evil Eye Stones) dado a algunas de las figuras en Irlanda. Hay también alguna evidencia folclórica de que los demonios podían ser repelidos a la vista de un sexo de mujer. Andersen reproduce una lámina de los Nouveaux Contes (1674) de Jean de La Fontaine en la que un demonio es repelido por la visión de una mujer levantándose la falda. Weir y Jerman también cuentan una historia de “The Irish Times” (23 de septiembre de 1977) donde un incidente potencialmente violento involucrando a varios hombres fue evitado por una mujer que expuso sus genitales a los atacantes. Sin embargo también arrojan alguna duda sobre la veracidad de este relato. Weir y Jerman siguen sugiriendo que la función apotropaica parece haber sido gradualmente adscrita a las figuras con el paso del tiempo. Aunque esta teoría parece encajar con la mayoría de las figuras seculares, y algunas de las religiosas, nuevamente no parece poder aplicarse a todas ellas.


Como ya se ha señalado, Irlanda cuenta con el mayor número de Sheela na Gigs conocidas (y tantas que a menudo se cree erróneamente que son un fenómeno exclusivamente irlandés) Sin embargo, con la publicación de “Witch on the Wall” e “Images of Lust” se ha hecho cada vez más obvio que el motivo de las Sheela-na-Gigs, lejos de ser insular puede, de hecho, hallarse por toda Europa. El número exacto de figuras es difícil de calcular dado que la interpretación de lo que es o no una Sheela-na-Gig cambia de un autor a otro: por ejemplo, Freitag omite la figura de Rochester en su lista, mientras Weir y Jerman la incluyen. En “The Sacred Whore”, Concannon incluye algunas figuras desgastadas que, por el momento, sólo ella ha identificado como Sheela-na-Gigs. Aún se están identificando figuras, anteriormente desconocidas.

Hasta ahora se sabe que los siguientes países tienen (o han tenido) iglesias con figuras exhibicionistas femeninas en ellas (la siguiente lista procede de las incluidas en Witch on the Wall, Images of Lust y Sheela-na-gigs: Unravelling an Enigma): Irlanda, Francia, España, Inglaterra,
Gales, Escocia, Noruega, Suiza, República Checa y Eslovaquia. Un número importante de figuras se encuentran en contextos románicos, especialmente en Francia, España, Gran Bretaña y Noruega. Las figuras irlandesas suelen hallarse casi siempre en regiones de influencia normanda.

La “Encyclopedia of Religion”, en su artículo sobre «yoni» (‘útero’, ‘vagina’, ‘vulva’ o ‘vientre’ en sánscrito), señala la similitud entre la ubicación de muchas Sheelas sobre puertas y ventanas y las figuras femeninas talladas en madera sobre las puertas de las casas de los jefes (bai) en el archipiélago paluano. Llamadas dilukai (o diluggai), aparecen típicamente abiertas de piernas mostrando una zona púbica grande, negra y triangular, con las manos descansando en los muslos. Los autores del artículo dicen: “Estas figuras femeninas protegen la salud de los aldeanos y también les protegen de todos los espíritus malvados. Las construyen especialistas en tallas rituales de acuerdo a estrictas reglas, que de quebrantarse resultaría en la muerte del especialista y del jefe. No es coincidencia que cada ejemplo de símbolos representando los genitales femeninos usados como recursos apotropaicos se hallen sobre puertas: la vulva es la puerta primordial, la división misteriosa entre la vida y la no-vida.

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