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lunes, 5 de septiembre de 2016

El lado oscuro de la nueva santa



La madre Teresa de Calcuta -canonizada este domingo por el papa Francisco- es sin duda la figura católica más respetada y admirada en la historia de India. 

Sin embargo, desde los años noventa, varias voces se han alzado para criticar su lado oscuro “que ni en Occidente ni en India se quiere oír porque nadie quiere saber que su icono de la compasión y premio Nobel de la Paz era una fanática religiosa, amiga de dictadores, ricos y corruptos. A los pobres les pidió resignación y los ayudó a morir, pero sin darles cuidado profesional”, dice Aroup Chatterjee. 

Este doctor oriundo de la ciudad de Calcuta residente hoy en Londres ha sido su crítico más consistente. Escribió el libro Mother Teresa The Final Veredict (Madre Teresa, El Veredicto Final) y estuvo detrás del documental Hell´s Angel (Angel del Infierno), del reconocido periodista anglo-estadounidense Christopher Hitchens, que en 1994 expuso por primera vez a nivel mundial “la otra cara” de la monja.

Aunque la religiosa siempre aseguró que no hacía política, dio su reconocimiento público -entre otros- al dictador de Haití Jean-Claude Duvalier y al régimen totalitario de Enver Hoxha, en Albania. También recibió algunas donaciones que fueron muy criticadas, como las de Charles Keating -encarcelado por el mayor fraude financiero en la historia de Estados Unidos hasta finales de los ochenta- Cuando Keating ingresó en prisión, lejos de devolver el dinero que le había entregado (al menos un millón de dólares —896.300 euros—), la madre Teresa intercedió ante el tribunal pidiendo “misericordia” para el pobre desfalcador.

Chatterjee afirma que es imposible saber las donaciones que ha recibido la congregación de las Misioneras de la Caridad fundada por Teresa de Calcuta, pero asegura que son miles de millones de dólares. “Con esa fortuna podría haber ayudado a vivir mejor a los enfermos”, dice. El doctor –y no solo él, sino hasta grandes personalidades de la iglesia y del mundo- considera que Teresa de Calcuta dedicó su vida a expandir el catolicismo más fundamentalista pregonando el culto al sufrimiento. “A los moribundos no se les proporcionaba ningún analgésico fuerte, incluso en los casos más extremos, y los cuidados no eran profesionales pues carecían de la más básica higiene, es decir, sufrían condiciones de tortura”. 

Reconoce, sin embargo, que la situación ha mejorado en los últimos años, pero recalca que todavía es pésima.

La madre Teresa también encabezó la cruzada del Vaticano contra el aborto y los anticonceptivos. En su discurso de aceptación del Nobel en 1979, declaró que “el más grande destructor de la paz hoy es el llanto del inocente niño no nacido”.

Aunque la madre Teresa “sólo ayudaba a los creyentes a acercarse a su dios, cualquiera que fuera”, en privado se jactó que había convertido a más de 29.000 personas que murieron en su centro, cuenta el doctor. En un vídeo, la religiosa explica que les bautizó “para que San Pedro los deje entrar al cielo”. Y concluye que “¡es tan bonito ver a la gente morir con tanta alegría!”

Otro de sus críticos es el cubano-estadounidense Hemley González, que en 2008 fue voluntario de la obra. “Iba a viajar por India, y decidí hacer labor social. La marca de la madre Teresa es tan fuerte, que aun sin ser religioso fue lo primero que se me ocurrió. Me di cuenta allí en su organización de que se trataba de una violación sistemática a los derechos humanos y de un escándalo financiero”- asegura. Cuenta que vio cómo las agujas solo eran lavadas con agua para ser usadas de nuevo, y que a los enfermos se les daba medicinas caducadas para ahorrar, ya que “después de todo, la madre Teresa gozaba ayudando a morir entre sufrimientos para que llegaran más rápidamente al cielo”.

Los voluntarios no tenían preparación, dice González. “Uno de ellos le dio de comer a la fuerza a un paralítico, que se atragantó y murió. Yo estuve en la cremación de una docena de personas algunas de las cuales creo que pudieron haber sobrevivido”, afirma González todavía consternado. En su opinión, las misioneras de la madre Teresa no son amigas de los pobres, sino promotoras de la pobreza. 

Al regresar a Miami, juntó dinero para fundar la ONG Responsible Charity Corp. Y señala que sus cuentas sí son transparentes, que en 2014 su presupuesto fue de 65.000 dólares (unos 58.200 euros) “Las misioneras podrían hacer mucho más con todo lo que reciben de todo el mundo”. 

Las Misioneras de la Caridad en España han rechazado responder a estas y otras preguntas de EL PAÍS.

El reconocido psicoanalista Debasis Bhattacharya apunta a que la madre Teresa “hacía sufrir a los pobres para que pudieran recibir el amor de Dios. Pero ella nunca esperó por él: cuando estuvo enferma acudió a servicios de salud privados, modernos y costosos”. 

Del primer milagro que le reconoció el papa Wojtyla -la cura de un tumor a Mónica Besra- asegura que fue una mentira diseñada: “Su tumor no era por cáncer, sino por tuberculosis. Se curó porque le fue diagnosticado a tiempo y tratado en el hospital con especialidades médicas”.

Los críticos de la madre Teresa saben que todavía son pocos los que quieren escuchar, pero se felicitan de que los medios empiecen a hacerse eco de críticas fundamentadas. 

“A las ONG se les exige transparencia y profesionalidad. ¿Por qué a las Misioneras de la Caridad no? A veinte años de la muerte de la madre Teresa, esta gente hace más daño que ayuda”, dice González.

1 comentario:

  1. Queda claro que vemos caras y no corazones; en lo personal no sabia casi nada de esta señora. Cuantos "santos" mas serán así o peores.

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