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martes, 8 de noviembre de 2016

Una amiga que crece, y además madura.

Hace pocos años que conozco a Annabella di Pasquale, pero este escaso tiempo de contacto frecuente me ha permitido conocer a una guerrera cuyo temple seguramente le permitirá triunfar en cada etapa de la vida. Compañera ideal para su marido Luis -a quien más se conoce por Mini- y madre de tres varones, Annabella sabe dividirse en sus tareas de tal modo que parecería vivir simultáneamente en varios planos...

Y hoy cumple años. No quiero dejar pasar esta fecha sin hacer constar a esta joven temperamental y afectuosa mi admiración y cariño. Junto a su marido y ella he pasado etapas de mutua contención elaborando duelos, porque la vida y las circunstancias nos ha hermanado y como tal tratamos de sostenernos en pie en algún momento de vendaval. En esas circunstancias es que he podido calibrar su temple, lo que me permite calificarla -aunque sin clasificarla, por ser persona y proceso- en "guerrera".

Entonces hoy, 8 de noviembre, saludo a esta joven mujer que cumple un año más y hago votos para que todo aquello por lo que lucha en la vida junto a su familia sanguínea y espiritual se le brinde con el menor esfuerzo posible, porque en algún momento cambia el viento y puede disfrutar del reposo hasta el más fiero guerrero.


¡Feliz cumpleaños, Annabella! Que Òsun Opárá, la guerrera de oro, te cuide y acaricie por siempre.

Ki lo sé mí Opárá, ki lo sé mí Ìyápondá.
Rewé, rewé, rewé, ki lo sé mí Opárá.

(No confrontes conmigo, Guerrera de Oro; tampoco con la Madre de Ìpondá. Juntas, juntas, juntas ambas, sin luchar contra mí)

jueves, 27 de octubre de 2016

Cuando un verdadero estadista se retira del ruedo

por Adolfo Garcé



Quiero sumar esta página al merecidísimo tributo que le está brindando Uruguay a Jorge Batlle. Por respeto a lo mejor que nos dejó, quiero ser frontal, aunque en algunos pasajes lo que va a leerse pueda sonar políticamente incorrecto. Pero en su honor debo tomar el riesgo de remar contra la corriente, incluso corriendo el riesgo de no ser entendido. 

Es que así fue Jorge Batlle. 

Sincero, frontal, políticamente incorrecto, un experto a la hora de tomar riesgos y de manejar a contramano. Por eso mismo - y esto es lo primero que quiero señalar - no fue un político de manual. Los manuales dicen que los políticos deben ajustar su discurso a la tradición de su partido si quieren algún día poder liderarlos. Es obvio que Batlle no fue así. 

Es bien sabido que, luego de la muerte de su padre, Luis Batlle Berres (el tercer presidente de la dinastía), encabezó una impresionante transformación ideológica de su fracción (la Lista 15) que derramó a la corta, pero especialmente a la larga, sobre el resto del Partido Colorado. El PC de esa época era un partido enorme y diverso, casi tan poderoso y contradictorio como el Frente Amplio de nuestros días (diversidad y tamaño se correlacionan) 

Pero en los hechos, ese partido había sido el constructor de un Estado activo tanto en la promoción de la economía como en la protección de los más débiles. A partir de Jorge Batlle los colorados cambiaron prioridades e instrumentos: en el plano de los fines, pasaron a priorizar el crecimiento económico; en el de los medios, reemplazaron la "fe en el Estado" por una creencia igualmente intensa en la inteligencia del mercado. 

Dice el manual que el político que quiere llegar lejos tiene que subirse sí o sí a la ola de la opinión pública. Lo siento por nuestros manuales: Jorge Batlle nunca fue así. Tuvo desde siempre una inclinación incontrolable por predicar su verdad. Me he preguntado a menudo de dónde le vendría esa predisposición. 

Supongo que de ese hondo sentido de la responsabilidad que los colorados tanto reivindican y que, como resultará obvio, se hace sentir con especial intensidad en las familias como la suya, acostumbradas al ejercicio del poder. En todo caso, el paso del tiempo fue moderando su discurso. Dicen los que lo conocieron mejor, que al comienzo de su carrera política - durante la década de 1960 - era tan brillante que lucía pedante. A partir de 1985 su estilo fue mutando. Nunca perdió ni el brillo ni la propensión a la sinceridad de los primeros tiempos, pero sí se despojó de lo que podía tener de arrogante ganando en capacidad de empatía y en cercanía con los electores.

Fue así, remando contra la corriente pero aprendiendo a "cantar la justa" de otra manera ("me gusta la gente", decía brillantemente la canción que lo acompañó durante su campaña electoral en 1999), que a la larga alcanzó su telos, aquello para lo que nació y vivió: ser presidente. 

El PC que lo depositó en el poder tenía 33% de los votos. Cinco años después apenas 11%. Nunca se recuperó. En honor a Jorge Batlle, a esa tremenda honestidad intelectual, hay que preguntarse hasta qué punto fue responsable de esa debacle. Una pregunta difícil requiere una respuesta compleja. Hay que distinguir el derrumbe electoral del 2004 de las frustraciones posteriores. Por un lado, la pésima votación del PC en 2004 no hay que cargarla en la cuenta de Jorge Batlle. 

La devastación económica y el concomitante desastre social (desocupación, pobreza, indigencia) que terminó de hundir a los partidos tradicionales, impactó muy especialmente en el desempeño del partido de gobierno. No podía ser de otra manera. Pero ni él ni su equipo de gobierno fueron los responsables de la debacle. 

Por otro lado, me inclino a pensar que la persistencia de los problemas electorales del PC entre 2005 y 2014 sí tiene mucho que ver con Jorge Batlle y su liderazgo intelectual y político. Si esta interpretación es correcta, el PC no logra volver a crecer porque abandonó el lugar que había ocupado en el sistema de partidos por más de medio siglo. No crece, porque por adaptarse a las circunstancias, por priorizar la reforma económica reformulando drásticamente su tradición, dejó vacante el cargo de "escudo de los débiles" y guardián del papel del Estado en la economía. Caminando paso a paso por esa alfombra colorada fue que el Frente Amplio llegó al poder. 

La debacle del 2004 no fue culpa de Guillermo Stirling, su candidato a la Presidencia. Las frustraciones ulteriores no fueron responsabilidad de Pedro Bordaberry. En última instancia, el día que los colorados a instancias de Jorge Batlle se acercaron a la tradición blanca, tomando nota de los cambios en el mundo y actuando en nombre de la "ética de la responsabilidad", acaso sin saberlo hipotecaron su futuro. 

No sé qué juicio hará el manual. 

La pantalla de mi laptop se inclina en señal de respeto. 

Se fue un estadista. Queda su ejemplo.

sábado, 1 de octubre de 2016

Nuntio vobis gaudium: non habemus papam!

Amanecí hoy con un grave problema existencial: Francisco I no vendrá a Argentina -ni a Uruguay, por lógica- ni en  lo que resta de 2016 ni en 2017. ¿Causas? Agenda llena.



Confieso -y quienes me conocen saben que de católico yo nada, aunque admire a Jesús como referente religioso y a la iglesia como depositaria de tesoros (linguístico, aquictectónico, filosófico, ritual más o menos adaptado, etc.) - que alguna vez me cayó simpático don Jorge Bergoglio. 

Ya no más. Me resulta un señor poco paternal hacia la discrepancia y un atizador de conflictos en Argentina, su país de origen, por lo que mi simpatía se disolvió como el rocío de la mañana, para emplear una metáfora bíblica.

Lo lamento por su grey, a la que como pastor debiera amparar sin inmiscuirse en temas que poco son de su misión, aunque reconozco que desde su comienzo como tal la iglesia olvidó la sentencia del Maestro de "dad al César lo que pertenece al César, y a Dios lo que es de Dios", pasando a sumarse al imperialismo más brutal ya que no solo intenta su hegemonía en el mundo, sino que también decide quién puede o debe ir al cielo y quién al infierno.

Por lo pronto, quizá mi angustia ante su falta de consideración me impida dormir la siesta. También considero que este pequeño estado en el que nací, vivo y moriré no puede darse el lujo en estos momentos de gastar millonadas en recibimientos apoteósicos cuando tenemos tantos problemas acuciantes, como lo es por ejemplo, llegar a fin de mes. Seguramente quienes tienen algún conchabito político puedan viajar a él y recibir su sonrisa amplia cuando son zurditos o su carantoña de ofuscatio maxima cuando representan -para su santidad- ese imperio expoliador y abusivo del que él y todos somos parte.

Quindi, arrivederla, santità. Seguiremos como hasta ahora, cumpliendo nuestras ocho o diez horitas diarias para ganarnos el pan esperando que el domingo se nos dé la buena de poner unas chuletas al asador. 

miércoles, 28 de septiembre de 2016

M'hijo, el dotor

Cuando surgió el cuestionamiento al vicepresidente de la República -Raúl  Fernando Sendic- por hacer uso de un título que no poseía (incluso no existente en la Universidad en la que decía haberlo obtenido) nos resultó sumamente chocante.







Porque Uruguay no estaba acostumbrado a que una figura pública -y menos aún de la relevancia política del involucrado- pasara por la vergüenza de ostentar un título universitario que no posee. Entre las ideas y vueltas del caso Sendic, desafortunado culebrón que incluyó el reconocimiento y luego la retractación del vicepresidente de su falta de diploma, quedó el sabor amargo del insólito apoyo del partido de gobierno por el hecho, y la falta de una disculpa a la sociedad en su conjunto.

Pero luego sorpresivamente fueron surgiendo otros casos del mismo tenor como los de la diputada Susana Pereyra, que no poseería título de "maestra" y el del senador Leonardo de León, que no poseería el título de "Ingeniero Agrónomo" que se atribuía. También, recientemente, saltó el caso del subdirector técnico del Instituto Nacional de Rehabilitación Gustavo Belarra que no era sociólogo. En este caso debe destacarse la dignidad de Belarra que no tuvieron otros: renunciar a su cargo debido al escándalo.

Para completar el collar, se supo ayer que nada menos que el flamante secretario político del Frente Amplio y director del Impo Gonzalo Reboledo también hacía gala del título de una carrera de la que nunca se recibió –sociólogo- Reboledo pidió disculpas, pero atribuyó “a otras personas el error” aunque quedó claro que él mismo muchas veces se presentó -incluso por escrito- como sociólogo.

¿Cómo puede ser que hayan saltado todos estos casos (y algunos más) en tan poco tiempo? ¿Qué lleva a una persona a mentir sobre su estatus profesional? Sin duda el afán de lucir un título de "doctor" sigue teniendo su imán pese a la debacle cultural que padece el Uruguay. En especial para quien sigue la carrera política parece que ser llamado "licenciado", "profesor" o "doctor" sigue considerándose ventajoso. Y algunos de estos no dudaron en aprovecharse de la candidez de los uruguayos.

Pero la razón por la que saltan tantos casos al mismo tiempo tiene que ver precisamente con esto último: hasta hace poco nadie dudaba de la palabra de alguien que se presentara como abogado, sociólogo o licenciado en genética, pero el caso Sendic demostró que ya no se puede confiar ciegamente ni siquiera en el vicepresidente de la República. A partir de allí algunos periodistas comenzaron a corroborar los títulos a través de internet simplemente, y quienes decían ser lo que no eran fueron apareciendo.

Es lamentable que estas situaciones ocurran, porque contribuyen a degradar la actividad política y con ella a la democracia.

Según una encuesta recientemente difundida por la consultora Factum, el ranking de instituciones que despiertan mayor confianza entre los uruguayos está encabezada por los bancos -con un 65%- seguida por la policía -con un 52%- Cierran la lista el Parlamento -con 26%- los sindicatos -con el 25%- y los partidos políticos -con 22%-

Hace pocas semanas el Latinobarómetro también mostraba una preocupante caída en el respaldo a la democracia entre los uruguayos.
Menudo favor le hacen entonces a las instituciones los políticos que mancillan esa noble tarea que bien comprendida es el servicio público a la sociedad y no a la inversa, como parecería que han creído varios personajes del gobierno. Gracias a sus conductas indignas quedan todos en el lodo, igualándose para abajo los apelativos a los partidos y los políticos y pagando justos por pecadores.

En un país además en que nos hemos acostumbrado a que no importa cuál sea la falta o la incapacidad, porque nunca jamás se renuncia a un sillón y a un sueldo muy por encima del que podrían conseguirse en el sector privado. Lejos están los tiempos en que el servicio público era una carga que quien la asumía lo hacía al costo de renunciar a su profesión por un tiempo al menos para contribuir con el país. Cada vez más parece que en la política nacional campeara un proceso de selección inversa por el que la gente capaz le huye a esa actividad y los que quedan y se perpetúan degradan la función y se sirven de los cargos en el Estado.

No es un tema menor: en la reversión de este fenómeno y en la mejora de los cuadros políticos y técnicos en el Estado se juega buena parte de la mejora de la calidad de vida de los uruguayos y sobre todo de la calidad de nuestra democracia. La degradación avanza rápido y es necesario reaccionar con buenos ejemplos, sinceridad de objetivos y ese genuino patriotismo que hoy cuesta encontrar.


martes, 13 de septiembre de 2016

¿Premios a la delación?


El anteproyecto de ley presentado por el diputado del MPP Walter de León para "premiar con dinero a los usuarios de Uber que denuncien a la empresa" no tuvo eco en la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, que trabaja desde hace semanas en un posible marco regulatorio para todas las aplicaciones tecnológicas.

Luego de su sesión de este lunes, el presidente de la comisión, el nacionalista Rodrigo Goñi, dijo a Montevideo Portal que la propuesta del diputado De león "distorsionó" el trabajo de la comisión debido a que "el texto va en sentido contrario al trabajo de los legisladores, que estudian alternativas en torno a un proyecto enviado por el Poder Legislativo".

Parece un tanto absurdo que el mismo sector que critica a Héctor Amodio Pérez acusándolo de "delator"- acción que habría desarmado la guerrilla del movimiento tupamaro- proponga premiar con dinero a quienes se infiltren en la aplicación para disolverla... Seguramente se trata de los remanentes vernáculos de aquellos "comisarios barriales" tan comunes en la Unión Soviética, en la España franquista, en Cuba y en otros regímenes totalitarios que tan campantes promovían esta inconducta ciudadana. O las delaciones medioevales a la inquisición, acusando de brujas o de adeptos del demonio a aquellos que tenían conductas o creencias diferentes.

Uno cree haber escuchado todo o casi, pero el asombro no cesa. O será que la libre competencia como expresión de la democracia no pasa por algunas cabecitas...


Del ridículo no se vuelve...
La propuesta del señor representante por San José establece que "aquellos usuarios que se arrepientan del uso del servicio puedan denunciarlo" y, de paso, hacerse acreedores a una recompensa de $ 138.000. Una cifra nada despreciable salvo quizá para George Soros o el gerente de Alur.

La idea de De León es promover que se descubra una actividad que está fuera de la ley, pero lamentablemente para su impulsor el proyecto de ley de marras es un disparate de comienzo a fin. Basta observar la reacción en las redes sociales donde economistas, políticos, periodistas y una larga fila criticaron con ácido humor la propuesta. Sirve como ejemplo el tuit del publicista Pipe Stein: "El Arrepentido de Uber" es Campana de Oro, no hay con qué darle.

La propuesta fue, en un hecho no vinculado a lo anterior, difundida a la prensa por la gremial del taxi, y establece en su artículo primero: "Cuando se desconozcan mediante el uso de aplicaciones informáticas las leyes, reglamentos, y todas las disposiciones en el sector del transporte, las autoridades competentes departamentales y/o Nacionales estarán autorizadas a utilizar las figuras del testigo colaborador y el usuario arrepentido a fin de identificar y sancionar a los infractores".

El curioso artículo equipara el "testigo colaborador" a la figura del "arrepentido" que es quien se arrepiente de un delito cometido y colabora con la autoridad para dar captura a otros delincuentes con el beneficio de la reducción de su pena. No tiene por lo tanto nada que ver con esta figura del buchón público o del cazarrecompensas al estilo del Lejano Oeste.

Además, de acuerdo a nuestra legislación, los usuarios de Uber arrepentidos son pasibles de incurrir en incitación al delito, por lo que ellos mismos podrían quedar a disposición de la Justicia. El tierno argumento de De León es que eso no ocurriría si el denunciante se arrepiente luego de pedido el viaje y no actúa con premeditación. Dada la suculenta recompensa prevista parece de Ripley esa explicación, más cuando el propio Oscar Dourado declaró: "Los gurises en vez de cazar pokemones van a cazar Uber". No cabe duda de que al menos va a ser más lucrativo.

El ridículo sigue en su artículo segundo, donde solo falta declarar beneméritos de la Patria a los buchones: "Se considera testigo colaborador de la seguridad social, del sistema nacional integrado de salud y las leyes a toda persona que en el sector del transporte identifique a conductores y a los vehículos que no están autorizados, para lo cual deberá aportar los medios de prueba necesarios".

El artículo octavo establece la parte crematística del asunto: "Al informante y al arrepentido las autoridades departamentales o Nacionales le otorgarán un premio como reconocimiento que no podrá ser inferior a 150 UR. Se financiará mediante las multas correspondientes, el cual estará exonerado de impuestos". El premio exento de impuestos no tiene financiación y le tira el fardo al Gobierno nacional o al departamental, lo que es un nuevo absurdo, pero menor al lado de la idea general. (Una redacción pésima, además. El emepepista legislador, ¿habrá terminado Primaria?)

El proyecto del representante por San José se convirtió en uno de esos episodios en que es tal el ridículo alcanzado que no tiene retorno. Toda persona con exposición pública está expuesta al juicio de la sociedad, pero cometer un error tan grande -por escrito y en forma de proyecto de ley- es lapidario. Más allá de los aplausos de la gremial del taxi, la reacción de la sociedad por diversos medios dejó en claro que si hay algunos arrepentidos por estos días deben ser los votantes del diputado.

Y hay otro aspecto nada menor que es la actitud frente al cambio. Como escribió el lunes en una columna de opinión el director de la juventud nacionalista Felipe Paullier: "Proyectos como los de De León buscan detener el paso del tiempo y pelearse contra una realidad que se vuelve omnipresente. Lo que necesitamos son propuestas sensatas para asegurarnos de que el Uruguay esté en condiciones no sólo de no verse golpeado por la revolución tecnológica en curso, sino aprovecharla para ser un país de avanzada donde se generen inversiones, trabajos y oportunidades para todos. Este es el foco que deben tener nuestras políticas, pensando cómo ganar el futuro y no cómo recrear el pasado que ya fue". Nada que agregar. Excepto que no solo es lastimoso sino preocupante que quienes están para legislar muestren semejante grado de incompetencia.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Quien te conoció de naranjo no te reconocerá de santo

El músico, compositor, escritor y humorista Leo Maslíah dio en Chile su opinión sobre el expresidente José Mujica Cordano

por Rodolfo Fuentes


"Mujica es un individuo que ha tenido una especie de marketing internacional muy activo y muy exitoso, pero lamentablemente su presidencia en Uruguay significó varias cosas muy oscuras y muy pesadas".

Así respondió el escritor y músico uruguayo Leo Masliah ante la pregunta "dígame su opinión sobre el expresidente Mujica" en una entrevista para el programa de radio chileno Podría ser peor de Radio Biobío. Su declaración se prolongó, y continuó:

"Es un individuo que ha manifestado reiteradamente un absoluto desdén por la gente trabajadora". "Él habla de tener una vida muy humilde, pero no sabe lo que es que los maestros tengan que desarrollar el trabajo que hacen ganando un sueldo que no alcanza ni para pagar un alquiler. Y encima fue capaz de decirles que si querían ganar más, debían trabajar más horas, cosas de ese tipo." 

dijo Masliah al público de Chile, país en el que se encuentra de gira y donde tocará este viernes en el Teatro Nescafé de las Artes.

"Durante su presidencia el grado de extranjerización de la tierra llegó a superar la mitad del país. Es una persona que pese a tener una imagen internacional -de ser una especie de paladín de los derechos humanos- en Uruguay no hizo otra cosa que proteger a criminales de lesa humanidad todo lo que pudo, y obstaculizar todo lo que pudo las investigaciones por los crímenes de la época de la dictadura."dijo despojado de humor y añadió luego: "Realmente es una figura, a mi entender, completamente nefasta".

Por último, apuntó a la película aún no estrenada de Emir Kusturica sobre Mujica y dijo que "se está creando una imagen internacional sobre su figura que no es a mi entender la realidad, y la película contribuirá a eso".

Tal vez haya mucha gente -entre la que obviamente no me cuento- que se rasgue las vestiduras con santa indignación populista ante los dichos del genial músico vernáculo, pero hay que recordar que un hombre que nunca usó filtros verbales -como Mujica, que siempre dijo lo que se le ocurría y sin anestesia ni eufemismos- debe aceptar "calladito" que los demás tampoco los usen al emitir sus opiniones. 


jueves, 8 de septiembre de 2016

El color amarillo

El amarillo es uno de los cuatro colores psicológicos primarios, junto con el rojo, el verde y el azul. Además es considerado un color cálido junto con el rojo, el naranja y todas las coloraciones que tienden a éstos.



El amarillo ha sido relacionado con el sensacionalismo: “prensa amarilla”.

Las “páginas amarillas” son, en muchos países, los directorios telefónicos de compañías.

El color amarillo era el símbolo del emperador de China, y en consecuencia de la monarquía china. “El Emperador amarillo” es una de las más antiguas figuras mitológicas chinas.

En varios países, los taxis son de color amarillo. Esta práctica comenzó en Nueva York gracias a Harry N. Allen, quien pintó su vehículo de color amarillo tras enterarse de que este color era el más visible a la distancia.

En el teatro se dice que “el color amarillo da mala suerte”, porque Molière murió representando su obra El enfermo imaginario vestido de ese color.

La economía se suele representar con el color amarillo.

Las ciencias médicas también son representadas con este color, por la serpiente amarilla de la vara de Esculapio.

En algunos países se dice coloquialmente que “te da el amarillo” cuando alguien palidece por una bajada de tensión debido a haber consumido algún tipo de droga, sobre todo por vía pulmonar.

Jorge Luis Borges en su relato El otro se refiere al amarillo en relación a la ceguera.

En política se denomina “amarillismo” a la táctica de cambiar repetidamente de posición en una discusión.

En varias canciones se hace uso de este color, como en Yellow de Coldplay o Yellow Submarine de The Beatles.

La “fiebre amarilla”, también llamada la Plaga Americana, es una enfermedad viral aguda e infecciosa causada por "el virus de la fiebre amarilla", que pertenece a la familia de los Flaviviridae y del género Flavivirus amarilis.

Es el color más utilizado en señales de alerta y seguridad por su alta visibilidad.


En Heráldica, cuando aparece en un blasón, generalmente representa al metal oro. Sin embargo puede aparecer específicamente como amarillo si la descripción de las armas requiere la representación de alguna figura amarilla «al natural» (por ejemplo, una flor)